La Finca: Cañada-Honda

Los viñedos de la Finca Cañada-Honda son cultivados por la familia Iranzo desde hace generaciones, continuando una tradición fuertemente arraigada en la comarca. Prueba de ello es el asentamiento íbero de Kelin, cuyos habitantes comenzaron la elaboración de vino hace más de 2700 años.

La existencia de Cañada Honda como finca con identidad propia se remonta al 1355, año en  el que es citada en Privilegio del Rey D. Pedro I de Castilla, que se conserva en el Archivo del Ayuntamiento de Utiel.

Sus excepcionales condiciones para la obtención de vinos de calidad hicieron que desde finales del S.XIX se embotellaran vinos procedentes exclusivamente de uvas vendimiadas en Cañada Honda, que obtuvieron sendas Medallas de Oro en las Exposiciones de Valencia de 1909 y 1910. Este hecho documentado convierte al vino de Cañada-Honda en el vino de finca embotellado más antiguo de España

Tras su adquisición por la familia Iranzo, se continuó el embotellado de los vinos procedentes de Cañada Honda, así mismo bajo esta marca.


100 Has plantadas de vides en un enclave idóneo para su desarrollo equilibrado e integrado con su medio ambiente.

         Cañada Honda se encuentra a escasamente 500 m de la antigua Ciudad Íbera de Kelin, cuyos restos arqueológicos acreditan la existencia de la viticultura en el siglo VII. a. C.  y su expansión a partir del siglo V a. C.

         La propiedad forma una cañada de 3 Kmts. de longitud, a los pies de la Sierra de la Vicuerca. Su peculiar forma hizo que, ya desde antiguo, se dijera en la localidad que Cañada Honda es un río de vino.  Por la altitud a la que se sitúa (entre 800 y 900 metros sobre el nivel del mar Mediterráneo), orientación Este, terreno calcáreo arenoso, y el clima que le acompaña, Cañada Honda reúne unas condiciones naturales óptimas para el cultivo del viñedo con vocación de calidad y con un mínimo de intervención humana. 

         La elevada altitud del pago incide positivamente sobre el grado de acidez de las uvas, factor imprescindible para dar viveza a los vinos.  La existencia de bancales aterrazados permite retener el agua de lluvia, mitigando las perdidas por escorrentía. 

          La plantación del viñedo actual se diseñó hace décadas con miras a la consecución de dos objetivos distintos pero complementarios; la obtención de vinos de la máxima calidad, y un respeto absoluto por el medio ambiente; quedando supeditado a ambos el volumen de las producciones. La orientación de las líneas se trazó tratando de compaginar la lucha contra la erosión, haciéndolas coincidir con las curvas de nivel, con la captación del máximo de energía solar. Dada la orientación general de la finca, en la práctica totalidad de las parcelas se cumplieron ambos objetivos. Para desinfectar el suelo se prescindió del uso de nematocidas, utilizando en su lugar medios mecánicos y biológicos, tales como la retirada de las raíces de la plantación anterior, el cultivo y enterramiento de leguminosas y gramíneas, y un prolongado reposo hasta realizar la replantación.

          La variedad base del viñedo es el tempranillo, existiendo también en la finca la variedad autóctona bobal, garnacha, cabernet-sauvignon y merlot.   El material vegetal fue seleccionado en la propia comarca, en colaboración con la Escuela de Enología y Viticultura de Requena, para conseguir su perfecta adaptación al medio, haciendo un seguimiento individual por cepas. Las variedades cabernet-sauvignon y  merlot responden al objetivo de conseguir vinos de mayor complejidad aromática y gustativa. La densidad de plantación es de 2.200 plantas por Ha., que es elevada para las condiciones climáticas de la zona. Este hecho consigue que cada planta tenga una menor producción con una mayor calidad, en contraposición a densidades más bajas.

         Se ha apostado por la conservación de viñedos viejos de bobal de 80 años de edad, para respetar el entorno y por la calidad de sus uvas. Asímismo, se han llevado a cabo recientemente nuevas plantaciones con el sistema tradicional de vaso, sin espaldera ni mecanización; por ser el sistema más adaptado a nuestro terreno y clima, y el más apropiado para la obtención de grandes vinos.

          Con carácter previo a la poda se realiza una prepoda mecánica, con trituración de los sarmientos y su incorporación a suelo. Mediante ésta operación se consigue, eliminar la quema de esos mismos sarmientos con la consiguiente emisión de CO2 que ello supondría. La incorporación de los sarmientos al suelo supone una aportación media de 800 a 1000 Kgs. de materia orgánica seca por Ha., con un contenido en minerales y microelementos que suponen, como mínimo, el 10% y el 30% respectivamente de las necesidades anuales de la vid; por otra parte, los compuestos fenólicos que contienen los sarmientos actúan como sustancias antibióticas, con el consiguiente efecto reductor de la germinación de malas hierbas y hongos; por último, la madera triturada tiene evidentes efectos positivos sobre la estructura física del suelo.

          La fertilización del viñedo se realiza mediante la aportación de estiércol de ovino procedente de ganados alimentados de forma extensiva en la propia comarca. Se están realizando ensayos de abonado en verde a base de leguminosas y gramíneas. Respecto al mantenimiento del suelo, éste se realiza sólo mediante aperos de labranza y sin el uso de herbicidas. Por su parte, los parásitos animales no son objeto de lucha específica, no sufriendo nuestro viñedo ataques de importancia gracias a su desarrollo vegetativo equilibrado y a la conservación de fauna que les resulta hostil y que no resulta dañada por las prácticas de cultivo. Para favorecer la permanencia de insectívoros, se han instalado 60 cajas-nido para aves insectívoras y murciélagos.

          La familia Iranzo practica exclusivamente la agricultura ecológica desde 1994, siendo pioneros en España en esta práctica, convencidos de que se puede trabajar la tierra sin dañar el medio ambiente, lo que incluye las fauna y flora del cultivo y la colindante, los suelos y las aguas subterráneas y, por supuesto, la uva utilizada en la elaboración de nuestros vinos.

          Concebimos la agricultura ecológica como una gestión de los recursos más amplia, que ha llevado, desde la década de 1950, a reforestar más de 40 Has. y realizar continuamente tareas de mantenimiento y cuidado de la masa forestal. Así mismo se ha promovido el establecimiento de figuras tales como una Microrreserva de Flora y un Refugio de Fauna, lo que convierte a la Finca Cañada Honda en el espacio con mayor nivel de protección medioambiental de la Comunidad Valenciana.

          Por último, colaboramos con la Universidad de Valencia desde 2001 para la instalación de Valencia Anchor Station en nuestra finca, estación meteorológica para el estudio del cambio climático por la NASA. Bodegas Iranzo es socio fundador de la Asociación «Espacios para la Vida», integrada por los propietarios de espacios protegidos de la comarca de Utiel-Requena, y cuya finalidad es la realización de actividades tendentes al mantenimiento y potenciación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible